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No eres brujo, eres intuitivo

16 Oct — 2018

La intuición ha sufrido una caza de brujas en el último siglo siendo asociados sus resultados al entorno de la magia, la religión, lo inexplicable y lo que tiene poco rigor. En cambio, el pensamiento analítico ha sido elevado a la condición de único modelo válido en la toma de decisiones empresariales. Nadie imagina a un directivo diciendo que “intuye” el éxito en el lanzamiento de un producto o que su olfato le dice que el mercado cambiará en una dirección determinada.

Sin embargo, recientes estudios están ayudando a retomar el valor incalculable que tiene la intuición. Mientras que el pensamiento intuitivo se describe como automático, rápido y subconsciente. El pensamiento analítico, por otro lado, es lento, lógico, consciente y deliberado, deja poco espacio para la creatividad y la imaginación, para salirse de la norma predeterminada.

La cuestión que se plantea ahora es si el pensamiento intuitivo es tan fiable como el pensamiento analítico ¿se puede confiar en nuestros instintos? La realidad es que es bastante complicado, sobre todo cuando se mide desde el punto de vista empírico y, una vez más, analítico.

Lo que sí se puede hacer es intentar entender los procesos mentales que se ocultan detrás de este mecanismo tan instintivo y entrenarlo para que, combinado con el análisis, no ayude por un lado a soñar más posibilidades, a permitirnos ser más creativos y por otro a acertar en nuestros pronósticos.